Patrimonio Monumental

San Nicols

Este bonito edificio se funda en el S. XVII por D. Gabriel de Robles, quien deja en su testamento rentas para hacer la fundación de un colegio de la Compañía de Jesús; cuyos objetivos eran la creación de un colegio para niños y estudios de teología para los que quisieran ser religiosos.

En el año 1.767 los Jesuítas son expulsados aunque se siguen impartiendo clases. Se traslada a la Iglesia la anterior Parroquia de San Nicolás quemada en un incendio.

En el año 1.822 se utilizó como sede de la Diputación Provincial al ser Villafranca capital de la provincia del mismo nombre. Posteriormente pasa a manos de los herederos del fundador, que venden el edificio a los PP. Paúles en 1.899, creando un colegio hasta el año 1.983 en que deja de funcionar como tal.

Las obras comienzan en 1.620 aunque la Iglesia es un poco posterior hacia la mitad del S. XVII siendo la fachada y el claustro lo más tardío, posiblemente de finales del S. XVII o XVIII y se observan influencias gallegas.

La fachada posee dos cuerpos que se separan por una cornisa y rematados por un frontón con el escudo de la Compañía de Jesús.

La Iglesia se sitúa en el centro y a ambos lados deberían ubicarse sendos claustros aunque solamente está construída el ala de la derecha.

La Iglesia posee planta de cruz latina dividiendose la nave en varios tramos. Tiene bóveda de lunetos y cúpula sobre pechinas.

A los pies de la Iglesia está el coro.

En el interior de la Iglesia se custodia la imagen del patrón de Villafranca el Santísimo Cristo de la Esperanza, talla sorprendente situada en el primer cuerpo del tramo central del retablo, obra del S. XVII, realizado en madera sin dorar con tallas como la de San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San Francisco de Borja y un calvario entre otras.

Existe otro retablo a la derecha dedicado a San Vicente de Paúl y otro a la izquierda dedicado a la Milagrosa.

Se puede visitar en el interior del edificio un valioso museo de Ciencias Naturales.

 



 El Claustro está decorado con escenas de la vida de San Vicente de Paúl y pintado al fresco, una de las técnicas más antiguas de la Historia del Arte donde el color conserva la viveza de lo recién pintado, lo hace resistente al paso de los años y aún de los siglos.

Los personajes históricos que aparecen en las ocho composiciones vivían realmente en las fechas en las cuales el edificio se construyó y están en consonancia con el estilo barroco del claustro. Es obra de Vicente Román, pintor de larga trayectoria docente, que fue profesor de Pintura en la Escuela de Artes de Zaragoza durante diez años y muchos más como catedrático de dibujo del Instituto “Lucía de Medrano” de Salamanca (1960-1988).

Como era habitual en los frescos renacentistas el autorretrato del autor aparece entre los personajes representados y en este caso se le puede localizar en el último fresco del ala izquierda, en el rincón contiguo al fresco de “San Vicente en las galeras”.

Otros dos grandes murales de este mismo pintor decoran la Capilla de la Virgen del Carmen de la Iglesia de San Pablo de Zaragoza.